Drama que huele a comida corrida y reencuentros familiares.
En la Fonda Sin Ti, un par de boleristas inoportunos recorre las mesas cantando canciones de amor pasadas de moda (machistas, dolorosas y, a pesar de todo, entrañables) sin saber que es la última vez. Hoy la fonda cierra para siempre.
Es también el día en que Daniela vuelve (mujer trans, hija que se fue) a la casa que dejó atrás y a Raquel, la hermana menor que cargó sola con la madre enferma y el negocio, y que no le ha perdonado marcharse. Entre platos de comida corrida y rencores que ninguna sabe cómo reclamar, las dos tienen lo que dura una jornada (y lo que dura un bolero) para decidir si todavía pueden reconocerse.
Afuera, la ciudad sigue. Adentro, los boleristas cantan como si el amor no se acabara nunca. Aunque el letrero de la puerta diga otra cosa.


